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Algunos le llaman Ikigay, otros el “elemento”, a nivel más espiritual, ley del Dharma y si huimos de toda sofisticación, tenemos a Mafalda: “Trabajar para ganarse la vida está bien, pero ¿por qué esa vida que uno se gana trabajando tiene que ser desperdiciada para ganarse la vida?.
De eso se trata, hay gente que trabaja y disfruta haciéndolo.

Tienen un por qué.


Y hay gente que se siente atrapada en un trabajo que no disfruta, soñando todo el año con las vacaciones y esperando el viernes. De ahí la insatisfacción, el considerar el trabajo como un castigo y el estrés.

Todos tenemos puntos fuertes y debilidades, que se reflejarían en lo que se conoce como inteligencias múltiples.

Desde pequeños tendemos a desconectarnos de nuestros talentos innatos y reforzar aquellos aspectos en los que no somos tan duchos. Eres un as de la música, pero como las matemáticas no se te dan bien, focalizamos nuestros esfuerzos en las matemáticas, en vez de potenciar la música.

“Para llegar a lo que somos, debemos eliminar lo que no somos.”

–Alejandro Jodorowsky, “Manual de psicomágia"


¿Y si realmente pudieras combinar la pasión con la determinación?

Ahí es cuando realmente conectamos con nuestra esencia, estamos llenos de energía, focalizados, no vemos pasar las horas y nos sentimos vivos.

Tiene que haber pasión, sí, pero también determinación. Saber que, pase lo que pase, nada te va a frenar.


El Ikigai consiste en encontrar aquello en lo que eres bueno, tu pasión y que, además, contribuye al mundo. Aquello que hace que no distingamos los lunes de los viernes y que, en consecuencia, nos hace felices. Qué gratificante, ¿no? Aportamos al mundo con una fuerza vital que emerge de nuestro interior.

El Elemento de Ken Robinson es el lugar donde la persona hace aquello que realmente quiere hacer y donde es quien siempre ha querido ser. Es donde confluye aquello que te gusta hacer y que, además, se te da bien. ¡Bingo! Hemos conectado con nuestra esencia y damos sentido a nuestra vida. Hablamos de capacidades naturales y de pasión. Hablamos de nuestra disposición, de nuestra actitud y también de crear oportunidades y aprovecharlas. Hablamos de que las ideas fluyan, de ser un instrumento al servicio de la vida.

La ley del Dharma (“Las siete leyes espirituales” de Deepak Chopra) nos dice toda persona tiene un propósito y es importante para el resto de la humanidad. Nuestra misión es descubrir ese propósito y ponerlo a disposición de los demás.
Dharma, en sánscrito significa ‘propósito en la vida’. Esta ley dice que hemos venido a este mundo con una tarea muy concreta a cumplir.